29.10.11

Cosas que hacer antes de morir: ver a Kaiser Chiefs en directo.

Seguro que no soy la única que ha visto un concierto de algún grupo en la televisión y ha pensado "a estos tengo que verlos en directo antes de morir". Ése fue mi caso cuando tenía unos 13 ó 14 años (quizá 15... no me acuerdo de la edad exacta). Recuerdo que estaba haciendo zapping y en Mtv daban un concierto entero de Kaiser Chiefs en el Olympia de París. Recuerdo (sobre todo) ver a Ricky Wilson escalar los altavoces y subirse a los palcos donde se encontraba parte del público, así, por la cara y sin preocuparse por si se caía al foso o no. Eso sí que era una persona entregada al público y a la música, una música vibrante y magnética que hace que desde la primera nota que suena te traslades a otra dimensión donde lo único que importa es sentir cómo la melodía cala en tus huesos y te obliga a moverte sin parar, como si te fuese la vida en ello.

Quedé maravillada por aquel fenómeno y despertó en mí una necesidad voraz de ir a conciertos, sólo por experimentar lo mismo que todas aquellas personas que veía a través de la pantalla del televisor. Quería sentir esa electricidad, esa adrenalina. Me atrevería a decir que fue en parte por este grupo (del cual no es que sea una fan incondicional, de hecho, me quedé en Yours Truly, Angry Mob porque los dos últimos no me han llamado mucho la atención) por lo que la música pasó a ser una parte tan importante de mi vida. El razonamiento es bien sencillo, cuanta más música escuche y conozca, a más conciertos podré ir. Todo por y para los directos, para qué engañarnos. Aunque con el paso del tiempo, la cosa ha evolucionado y ahora sigo tan enamorada de este arte por la de sensaciones que te puede transmitir y la de emociones que experimento con tan sólo unas pocas (o muchas) notas magistralmente colocadas.

Pero, a lo que iba, Kaiser Chiefs es un grupo de cierta importancia para mí. Y siempre he tenido claro que en cuanto pudiera, iría a verlos tocar en directo. Ayer, viernes 28 de octubre llegó el momento que había esperado durante años. Concierto de Nipplef! + Supersubmarina + Second + KAISER CHIEFS. A pesar de sólo haber escuchado a Supersubmarina y a Kaiser Chiefs, me lo pasé excepcionalmente bien con los otros dos grupos (especialmente con Second). No podía dejar de moverme y de cantar... de hecho, hoy no consigo hablar del todo normal. Pero lo que de verdad fue apoteósico fue la actuación de los ingleses. Tenía miedo de que se dedicaran a tocar sólo canciones de The Future is Medieval, su último disco y del cual no he podido escucha más de cuatro canciones porque no me gusta. Pero no. Tocaron canciones que ya son himnos suyos: Everyday I Love You Less and Less, Oh My God, Ruby, Angry Mob (IM-PRE-SIO-NAN-TE), Never Miss a Bit, I Predict a Riot... y consiguieron mezclarlas con algunas de las nuevas sin que el ambiente decayera.

Llegado el momento, el gran Ricky Wilson hizo aquello que tanto me impresionó cuando lo vi por la tele: se encaramó a los andamios del escenario y desde ahí se dedicó a cantar, como si fuese lo más normal del mundo (supongo que para él sí que lo será). No lloré de la emoción de milagro. Mis expectativas se habían cumplido y con creces.

En definitiva, y porque sé que no voy a ser capaz de transmitir lo espectacular que fue anoche, un concierto de 12 sobre 10. Energía a raudales, una conexión con el público que rara vez se ve, unas ganas de divertirse impresionantes y de hacer pasarlo bien. Mi yo de 13, 14 ó 15 años estaba que no cabía en sí de la emoción de ver a este señor grupo en vivo, de formar parte de su música durante hora y media. Uno de mis propósitos de antes de morir se ha cumplido.

1 comentarios:

  1. Astronauta, totalmente de acuerdo contigo, yo a veces también pienso qué sucedería si no tuviesemos mail y las cartas volasen de un lado a otro.
    A por ese sueño antes de morir, las cosas si se desean de verdad, se cumplen ;)

    mua!!

    ResponderSuprimir